Desde la primera capilla jesuita del siglo XVII hasta la única basílica menor de Asia Oriental, el catolicismo dejó una huella arquitectónica, espiritual e intelectual en China que persiste bajo la vigilancia del Partido Comunista.
Desde la primera capilla jesuita del siglo XVII hasta la única basílica menor de Asia Oriental, el catolicismo dejó una huella arquitectónica, espiritual e intelectual en China que persiste bajo la vigilancia del Partido Comunista.