Tabacalera Sarandí, como representante argentina de la industria del tabaco, enfrenta los desafíos que se anteponen a la concreción de una agricultura 100% sustentable en el sector, y para ello se impone la idea de aplicar herramientas biológicas que contribuyan a evitar el calentamiento global.
El camino de la agricultura sustentable inicia con la necesidad de recuperar la fertilidad química y biológica del suelo devolviéndole estructura y fijando nuevamente el carbono, evitando así la eliminación de CO2 a la atmósfera.
La agricultura sustentable ha emergido como una respuesta integral a los desafíos ambientales, sociales y económicos que enfrenta la producción agrícola en todo el mundo. En un contexto donde la población global sigue en aumento y el cambio climático amenaza la estabilidad de los ecosistemas, la necesidad de prácticas agrícolas que sean viables a largo plazo, respetuosas con el medio ambiente y socialmente responsables nunca ha sido más urgente.
¿Qué es la Agricultura Sustentable?
La agricultura sustentable se refiere a sistemas de producción agrícola diseñados para ser sostenibles en el tiempo, garantizando la producción continua de alimentos, fibras y otros productos agrícolas, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Esta práctica busca equilibrar tres pilares fundamentales:
- Sostenibilidad Ambiental: La agricultura sustentable promueve prácticas que preservan los recursos naturales, minimizan la contaminación, y protegen la biodiversidad. Esto incluye el uso eficiente del agua, la rotación de cultivos, la agroecología, y la reducción del uso de pesticidas y fertilizantes químicos. El objetivo es mantener la fertilidad del suelo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y conservar los hábitats naturales.
- Viabilidad Económica: Un sistema agrícola sustentable debe ser económicamente viable, proporcionando ingresos suficientes a los agricultores para que puedan continuar produciendo de manera sostenible. Esto incluye el acceso a mercados justos, precios estables, y el desarrollo de infraestructuras adecuadas para apoyar la producción y distribución de alimentos.
- Equidad Social: La agricultura sustentable también se preocupa por el bienestar de las comunidades agrícolas, promoviendo condiciones de trabajo justas, acceso a recursos y tecnologías, y la participación activa de los agricultores en la toma de decisiones que afectan su sustento. Además, aboga por la seguridad alimentaria y la soberanía alimentaria, asegurando que todas las personas tengan acceso a alimentos nutritivos y culturalmente apropiados.
Prácticas Clave en la Agricultura Sustentable
Existen diversas prácticas agrícolas que contribuyen a la sostenibilidad. Algunas de las más destacadas incluyen:
- Rotación de Cultivos: La alternancia de diferentes cultivos en la misma parcela ayuda a mantener la fertilidad del suelo, reducir la erosión, y prevenir la propagación de plagas y enfermedades.
- Agroforestería: Integrar árboles y arbustos en las tierras agrícolas mejora la biodiversidad, proporciona sombra y protección contra el viento, y contribuye a la captura de carbono.
- Uso Eficiente del Agua: La implementación de sistemas de riego por goteo y otras tecnologías de ahorro de agua es crucial para mantener la producción agrícola en áreas afectadas por la sequía y la escasez de agua.
- Agricultura Orgánica: Evitar el uso de productos químicos sintéticos en favor de prácticas naturales, como el compostaje y el uso de control biológico de plagas, ayuda a proteger la salud del suelo y de los ecosistemas.
La adopción de la agricultura sustentable trae numerosos beneficios, incluyendo la mejora de la calidad del suelo y del agua, el aumento de la biodiversidad, la reducción de la huella de carbono, y el fortalecimiento de las economías locales. Sin embargo, también presenta desafíos, como la necesidad de cambiar las prácticas tradicionales, los costos iniciales de implementación, y la resistencia de ciertos sectores a adoptar nuevas tecnologías.
El Futuro de la Agricultura Sustentable
El avance hacia una agricultura más sustentable es esencial para enfrentar los desafíos globales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la preservación de los recursos naturales. Esto requiere la cooperación entre gobiernos, organizaciones internacionales, empresas agrícolas y comunidades locales para desarrollar políticas, financiamiento y educación que apoyen la transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles.
La agricultura sustentable no solo es una respuesta a los problemas actuales, sino una inversión en un futuro resiliente y próspero para todos. La adopción de estas prácticas puede garantizar que la tierra continúe proporcionando alimentos y recursos esenciales para las generaciones venideras.
La industria tabacalera y el caso Sarandí
Los orígenes del tabaco y su producción, una historia que se inició el 28 de octubre de 1492 cuando Cristóbal Colón y sus hombres llegaron a las costas de lo que luego sería llamado Cuba. Allí observarían que los habitantes de esos territorios expulsaban humo por la boca y la nariz: un humo que procedía de unos cilindros o pipas que contenían hojas secas: el tabaco.
Esta planta crecía de forma silvestre, pero los nativos la cultivaban para usarla en rituales religiosos y partidas de caza, ya que se pensaba que expandía la mente y aumentaba las sensaciones en general, además de asociarse a fines mágicos, religiosos y medicinales.
Después de 1492 d.C., la colonización europea de las Indias Occidentales y América del Sur y Central cambió el enfoque del tabaco hacia el uso recreativo. A mediados del siglo XVI, el tabaco se había convertido en la exportación más rentable de las colonias españolas y portuguesas de las Américas,
La planta del tabaco, la «Nicotina Tabacum», que representa la base de la industria en la cual está involucrada Tabacalera Sarandí SA, de cuyas hojas se obtienen diferentes variedades destinadas al consumo humano (cigarrillos, cigarros puros, picadura de pipa, rapé, tabaco de mascar, etc.), es originaria de la zona del altiplano andino, aunque cuando fue descubierta por los europeos ya se hallaba extendida por todo el continente.
Los conquistadores, a su regreso, junto a otros productos, trajeron también el tabaco y cómo no, el hábito de su consumo. Desde allí se iniciaría la expansión del tabaco a todo el mundo.
En Francia, el consumo del tabaco fue introducido entre la nobleza al recomendárselo el embajador de Francia en Portugal, Jean Nicot (a quien debe su nombre científico Nicotina) a la reina Catalina de Médicis, como alivio a sus fuertes jaquecas.
Con el paso de los años, como aclaran, su consumo se puso de moda debido a esta atribución de propiedades curativas, casi milagrosas, aunque no como cigarro, sino en forma de polvo, el «rapé». Este elemento, considerado primero medicinal, facilitó su expansión.
Su expansión por fuera del control español
Los españoles guardaban muy de cerca el secreto de su planta de Nicotiana tabacum (era ilegal compartir semillas o plantas con no españoles), pero por acción de los viajeros o comerciantes, su expansión fuera del control de los españoles se hizo concreta.
Cuando Inglaterra comenzó a colonizar América del Norte a fines del siglo XVI d.C., Sir Walter Raleigh (1552-1618 d.C.) introdujo la variedad de tabaco más antigua y áspera, N. rustica, en Gran Bretaña. En ese momento (en torno a 1585 d.C.), el tabaco ya se había convertido en una droga recreativa popular en el país, pero N. rustica era un producto mucho más fuerte que el N. tabacum español,
Su expansión en Estados Unidos
La colonia inglesa de Jamestown, en Estados Unidos se estableció en 1607 d.C. y el comerciante John Rolfe (1585-1622 d.C.) trajo y plantó un híbrido de varias cepas de N. tabacum en 1610 d.C allí.
Por esta acción, Rolfe, salvó la colonia de Jamestown, en Virginia y popularizó aún más el consumo de tabaco en Inglaterra, en toda Europa y en el resto del mundo.
Desde aquel entonces, las plantaciones de tabaco se expandieron por toda Virginia a medida que Jamestown comenzó a crecer, tomando más tierra de los nativos americanos de la región, y esta práctica finalmente acabó desembocando en las guerras Powhattan (1610-1646 d.C.) que expulsó a la mayoría de los habitantes originales y dejó más espacio para plantaciones aún más grandes.
Cabe traer a colación que la suerte de Rolfe estuvo basada en un un enfoque diferente: la alianza a través del matrimonio. En 1614 d.C., se casó con Pocahontas (1596-1617 d.C.), hija del jefe Powhatan (referido por los colonos como Jefe Powhatan).
Y la verdad, no parece que Rolfe pensara inicialmente en su matrimonio como una estrategia política (la pareja se sentía genuinamente atraída el uno por el otro), pero sirvió para unir por unos años a indígenas y colonos y permitió una mayor expansión de las plantaciones de tabaco.
Antecedentes en Estados Unidos
El tabaco ya había sido cultivado en las regiones alrededor de Virginia por la cultura nativa Adena (en torno a 800 a.C. – 1 d.C.), tal y como lo demuestran artefactos como la pipa Adena y otros, y continuó con la tradición Hopewell (en torno a 100 a.C. – 500 d.C.), sucesores de Adena, en la actual Virginia Occidental, Ohio, Pensilvania, Kentucky e Indiana.
Los mencionados Powhatan nativos habían heredado el cultivo del tabaco, pero se trataba de la variedad N. rustica. La mezcla de Rolfe era la N. tabacum más suave, pero su habilidad con la planta la hizo más popular que el tabaco español.
Su masificación en el siglo XX
A raíz de la invención de la máquina de fabricar cigarrillos durante la Revolución Industrial, el consumo de tabaco efectúa un salto cualitativo considerable, propagándose con un mayor ímpetu a partir de la 1ª Guerra Mundial (1914-1918).
Desde la 2ª Guerra Mundial, a raíz de las transformaciones sociales que la siguen, se evidencia la incorporación de la mujer a su consumo hasta llegar a nuestros días. Ya entrado el siglo XXI, en muchos países de los considerados desarrollados como España, son muchas más las adolescentes mujeres fumadoras que hombres.
En este tiempo, los principales factores que explican el considerable incremento de su consumo, son:
- Fácil accesibilidad para cualquier persona
- Estrategias publicitarias: a pesar de las progresivas restricciones publicitarias en los países desarrollados, la industria tabaquera invierte más en publicidad que cualquier otro sector líder del mercado.
Estas circunstancias favorecieron a que el consumo del tabaco se normalice, de modo que no resulta sorprendente que en la década de 1980 se alcanzaran los niveles más elevados de consumo de toda la historia. Hoy el desafío de la industria, y de Tabacalera Sarandí, se plantea en la sustentabilidad y dar cuenta de los nuevos objetivos globales para la producción agrícola.
Periodista y apasionada del mundo asiático.


