El festival musical Grand Mint confirmó el 16 de julio de 2026 la primera parte de su programación para los días 17 y 18 de octubre en el Parque Olímpico de Seúl. Organizado por Mint Paper, el encuentro reunirá a artistas de pop, indie y rock de Corea del Sur en una edición que busca combinar conciertos, propuestas culturales y acciones vinculadas con la sostenibilidad. Con una programación que incluye nombres como Younha, Jang Ki-ha, Touched, CNBLUE, Roy Kim, Thornapple, ONEWE y N.Flying, el evento vuelve a ocupar un lugar destacado dentro del calendario musical de otoño de la capital surcoreana.
Una programación que conecta generaciones de la música coreana
Desde su primera edición en 2007, el Grand Mint Festival construyó una identidad propia dentro de la escena musical de Corea del Sur. Aunque comparte espacio con grandes eventos vinculados al pop y al rock, su propuesta se desarrolló alrededor de una combinación particular de artistas consolidados, proyectos emergentes y estilos que se encuentran fuera del circuito más tradicional del K-pop. Esa orientación permitió que el festival se transformara en un espacio de encuentro para públicos con intereses musicales diversos.
La edición de 2026 mantiene esa línea y presenta una selección que combina solistas, bandas y proyectos con trayectorias diferentes. La primera alineación incluye figuras reconocidas por el público coreano y artistas que representan distintas etapas de la evolución reciente de la música popular del país. La presencia de Younha, Jang Ki-ha, Roy Kim, CNBLUE, Touched, Thornapple, ONEWE y N.Flying permite recorrer desde el pop alternativo y las baladas hasta el rock y las propuestas de mayor experimentación sonora.
De acuerdo con la organización, la selección de artistas también estuvo influida por una votación pública realizada mediante redes sociales y el portal oficial de Mint Paper. La participación de los seguidores permitió identificar preferencias y expectativas antes de cerrar la primera parte del cartel. Este mecanismo refuerza una característica que el evento desarrolló a lo largo de los años: la interacción con su audiencia no se limita a la compra de entradas, sino que también participa en la construcción de la experiencia general.
La expectativa por la edición de octubre se relaciona, además, con el regreso de proyectos que tuvieron un papel relevante en la música popular coreana durante la última década. Para muchos asistentes, el evento funcionará como un punto de encuentro entre artistas que ya cuentan con una trayectoria consolidada y nuevas propuestas que buscan ampliar su espacio dentro del circuito nacional.
Cuatro escenarios y una experiencia distribuida por el Parque Olímpico
El Parque Olímpico de Seúl volverá a ser el centro de las actividades durante las dos jornadas del evento. Ubicado en el distrito de Songpa, el espacio ofrece una combinación de áreas verdes, zonas abiertas y estructuras capaces de recibir una programación musical de gran escala. La elección del lugar también permite mantener un formato urbano, con acceso mediante transporte público y conexión con distintas zonas de la ciudad.
La programación estará distribuida en cuatro escenarios: Main Mint, Café Blossom House, Loving Forest Garden y Club Midnight Sunset. Cada espacio tendrá una orientación sonora diferente, lo que permitirá que los asistentes puedan alternar entre presentaciones de distintos estilos. La propuesta busca evitar que el público tenga que concentrarse en un único escenario y favorece una experiencia más dinámica a lo largo de las dos jornadas.
Las puertas abrirán al mediodía y los conciertos se extenderán hasta las 22.00. Para facilitar los desplazamientos, se habilitarán buses lanzadera desde estaciones de metro cercanas y se organizarán áreas específicas de descanso. La planificación también incorpora medidas vinculadas con el uso responsable de los recursos, entre ellas iluminación solar y puntos de reciclaje.
El diseño del recinto es una parte importante de la experiencia. A diferencia de los grandes festivales que concentran toda su programación en un escenario principal, el formato del encuentro permite que el público construya su propio recorrido. Un asistente puede comenzar la jornada con una presentación acústica, pasar luego por una propuesta de pop alternativo y terminar la noche frente a una banda de rock. Esa variedad es uno de los elementos que sostienen la identidad del evento.
Un cartel que combina nombres consolidados y nuevas propuestas
La programación del sábado 17 de octubre incluirá a Lideor, Owalloil, Lee Seung-yoon, Jang Ki-ha, Jukjae, Car, the garden, Touched, Peppertones y Hong Isaac. El domingo 18 será el turno de Far East Asian Tigers, Kkachisan, Dragon Pony, Roy Kim, Thornapple, CNBLUE, N.Flying, ONEWE y Younha.
La distribución de los artistas permite que cada jornada tenga una personalidad diferente. El sábado reunirá a intérpretes solistas y bandas con propuestas que se mueven entre el folk, el pop y el rock alternativo. El domingo, en cambio, ofrecerá una combinación de grupos de mayor trayectoria y artistas con una presencia creciente dentro de la escena contemporánea.
CNBLUE regresará al escenario del festival después de varios años de ausencia. La banda ofrecerá un repertorio que combinará canciones reconocidas de su carrera con material más reciente. Su participación representa uno de los puntos de mayor interés para el público que sigue la evolución del rock y el pop coreano desde comienzos de la década de 2010.
Younha, por su parte, estará a cargo del cierre. La cantante mantiene una relación prolongada con el evento y es reconocida por su capacidad para combinar elementos del pop, el rock y otros recursos de la música alternativa. Su presentación está prevista como una de las actuaciones centrales de la jornada final.
Mint Paper también confirmó que durante agosto se anunciará una segunda tanda de artistas. Esta nueva etapa de la programación incluirá colaboraciones especiales entre músicos con experiencia y proyectos emergentes. La decisión refuerza la intención de conectar distintas generaciones de intérpretes dentro de un mismo espacio.
Música, cultura y sostenibilidad como parte de la propuesta
La edición 2026 no estará centrada únicamente en los conciertos. El programa incluirá ferias de sellos independientes, exposiciones fotográficas, mercados gastronómicos y zonas interactivas. Estas actividades buscan ampliar la experiencia del público más allá de los escenarios y presentar el festival como un espacio cultural de múltiples dimensiones.
Entre las propuestas previstas se encuentra un eco-mercado dedicado al consumo responsable y a la promoción de productos reutilizables. También se ofrecerán descuentos a las personas que lleven sus propios envases o botellas reutilizables. Estas medidas forman parte de una estrategia que busca reducir el uso de materiales descartables y promover hábitos más sostenibles entre los asistentes.
La organización también anunció mejoras en la experiencia acústica. Para esta edición se utilizarán estructuras diseñadas para distribuir el sonido de manera más uniforme en espacios abiertos. El objetivo es reducir las diferencias de calidad entre las distintas zonas de cada escenario y ofrecer una escucha más consistente para el público.
La seguridad será otro de los aspectos centrales. Mint Paper trabajará junto con el gobierno local para gestionar el aforo y los desplazamientos en un evento que prevé una alta concurrencia. La planificación contempla las características del Parque Olímpico y la necesidad de coordinar los accesos, las áreas de descanso y los servicios destinados a los asistentes.
Este enfoque forma parte de una tendencia internacional que lleva a los festivales a incorporar actividades culturales, gastronómicas y ambientales dentro de sus programas. La música continúa siendo el eje principal, pero la experiencia se construye también mediante el entorno, la participación y la relación con el espacio urbano.
El perfil del evento frente a otros festivales asiáticos
En el panorama regional, el Grand Mint Festival mantiene una identidad diferente a la de otros grandes encuentros musicales de Asia. El Fuji Rock Festival de Japón se caracteriza por su escala y por desarrollarse en un entorno natural, mientras que el Pentaport Rock Festival de Incheon tiene una orientación más concentrada en el rock y en la presencia de artistas internacionales.
La propuesta de Mint Paper conserva un perfil más urbano y familiar. El hecho de desarrollarse dentro de Seúl facilita el acceso de residentes y visitantes, al mismo tiempo que permite combinar la asistencia a los conciertos con otras actividades en la ciudad. La programación también mantiene una fuerte presencia de artistas nacionales y propuestas vinculadas con el indie pop y el rock coreano.
Esa combinación ayudó a que el evento sostuviera su crecimiento a lo largo de los años. En 2023 recibió el premio a la Mejor Organización Cultural otorgado por el Korean Arts Council. El reconocimiento contribuyó a reforzar su posición dentro del circuito de eventos culturales de Corea del Sur y elevó las expectativas para las siguientes ediciones.
La organización busca conservar ese equilibrio entre popularidad y diversidad. En lugar de concentrarse exclusivamente en los nombres más conocidos, la curaduría incluye proyectos que pueden ser descubiertos por el público durante el propio festival. Esta estrategia también permite que las nuevas generaciones de artistas encuentren un espacio junto a músicos con mayor recorrido.
Una audiencia cada vez más internacional
El crecimiento del festival también se relaciona con la llegada de visitantes extranjeros. Según las estadísticas de Mint Paper, cerca del 45% del público de la edición 2025 provenía de otros países, principalmente de Japón, Singapur y Filipinas. La organización pretende mantener ese flujo internacional durante 2026 mediante campañas en redes sociales y acuerdos con plataformas vinculadas al turismo musical.
La internacionalización de la audiencia refleja el crecimiento del interés por la música coreana más allá de los grupos de K-pop de alcance global. Aunque muchos visitantes llegan a Corea del Sur atraídos inicialmente por la cultura pop del país, los festivales ofrecen la posibilidad de conocer escenas y artistas que no siempre tienen la misma exposición fuera del territorio nacional.
En ese sentido, el evento funciona como una ventana hacia una parte más amplia de la producción musical coreana. El público internacional puede acceder a artistas de pop alternativo, rock, folk y otros estilos que forman parte de la vida cultural del país, pero que no necesariamente aparecen en los circuitos globales más conocidos.
La estrategia de promoción internacional también muestra cómo los festivales se relacionan cada vez más con el turismo. La asistencia a un evento musical puede formar parte de un viaje más amplio, y las ciudades aprovechan estas actividades para atraer visitantes durante períodos específicos del año.
La evolución prevista para los próximos años
Mint Paper ya analiza nuevas posibilidades para el futuro del evento. De cara a 2027, la organización considera la creación de una edición itinerante en otras ciudades de Corea del Sur, entre ellas Busan y Gwangju. La iniciativa permitiría ampliar el alcance territorial del formato y acercarlo a públicos que no pueden trasladarse a Seúl.
La tecnología también tendrá un papel creciente. Las transmisiones en streaming y la incorporación de contenidos de realidad aumentada forman parte de la planificación a medio plazo. Estas herramientas podrían ampliar la experiencia para quienes no asistan físicamente y ofrecer nuevas formas de interacción con los artistas y los escenarios.
La expansión digital no necesariamente reemplazaría la experiencia presencial. En cambio, permitiría complementar el evento con contenidos previos, transmisiones especiales y material adicional. Para una audiencia internacional, estas opciones podrían facilitar el seguimiento de las presentaciones y aumentar la visibilidad de los artistas participantes.
El futuro del festival dependerá, en parte, de su capacidad para mantener el equilibrio entre crecimiento y personalidad. A medida que aumenta la audiencia internacional y se amplía la escala de los eventos musicales, la organización deberá conservar los elementos que diferenciaron su propuesta desde el comienzo: la diversidad de estilos, la convivencia entre artistas consolidados y emergentes, y una relación cercana con el público.
Con su edición de 2026, el Grand Mint Festival vuelve a presentar una lectura amplia de la música popular surcoreana. La combinación de pop, indie, rock, actividades culturales y medidas ambientales permite entender el encuentro como una experiencia que supera el formato tradicional de los conciertos. La primera alineación, anunciada el 16 de julio, anticipa dos jornadas con propuestas variadas y una fuerte presencia de artistas reconocidos.
El evento también refleja la evolución del circuito musical coreano y su creciente conexión con audiencias internacionales. La posibilidad de reunir en un mismo espacio a figuras de larga trayectoria, bandas consolidadas y proyectos emergentes mantiene vigente el modelo desarrollado por Mint Paper desde 2007.
Con el Parque Olímpico como escenario y una segunda tanda de artistas todavía pendiente de confirmación, la edición de octubre se prepara para continuar la historia del encuentro dentro del calendario cultural de Seúl. La expansión hacia nuevas ciudades, el uso de herramientas digitales y la incorporación de prácticas sostenibles muestran que el formato seguirá adaptándose a los cambios de la industria musical y a las nuevas formas de participación del público.
Internacionalista. Periodista con interés en Asia.

