El video de performance de OMG de NewJeans superó los 400 millones de reproducciones en YouTube el 6 de junio de 2026, consolidándose como uno de los contenidos más exitosos de la cuarta generación del K-pop. El registro llegó tres años y cinco meses después de su publicación original y reafirma la capacidad del grupo de mantener relevancia a largo plazo en un ecosistema digital cada vez más competitivo. Desde Seúl hasta América Latina, Europa y el resto de Asia, el crecimiento sostenido de este contenido demuestra cómo los formatos centrados en la coreografía y la interpretación visual continúan ganando protagonismo dentro de la industria musical contemporánea.
El logro también refleja una transformación en los hábitos de consumo de los fanáticos. Mientras que durante años los videoclips tradicionales dominaron las estrategias promocionales del K-pop, en la actualidad los videos de performance se han convertido en una herramienta clave para fortalecer el vínculo entre artistas y audiencias. En el caso de NewJeans, la propuesta visual basada en la naturalidad, la sincronización y una puesta en escena minimalista logró mantener el interés del público mucho después del lanzamiento inicial de la canción.
La marca alcanzada por el grupo bajo el sello ADOR, subsidiaria de HYBE, llega en un momento en que las métricas digitales tienen un peso fundamental dentro de la industria. Más allá del número de reproducciones, el fenómeno permite analizar cómo evolucionan las estrategias de promoción, la participación de las comunidades de fans y el valor comercial que puede generar un contenido audiovisual aparentemente sencillo.
Un crecimiento sostenido durante más de tres años
La llegada a los 400 millones de visualizaciones no fue consecuencia de un único momento viral, sino el resultado de una acumulación constante de audiencia durante varios años.
Desde enero de 2023, cuando fue publicado el contenido, el clip mantuvo un flujo estable de reproducciones diarias. Durante 2023 y 2024 registró un promedio superior a las 300.000 visualizaciones por día, una cifra que le permitió sostener una curva de crecimiento poco habitual para un lanzamiento que no corresponde al video musical principal de una canción.
A diferencia de otros contenidos que concentran gran parte de su impacto durante las primeras semanas, este material logró conservar relevancia gracias a múltiples factores. Entre ellos se destacan la popularidad creciente de NewJeans, la difusión orgánica en redes sociales y la capacidad del video para adaptarse a nuevas tendencias digitales.
Los especialistas señalan que uno de los elementos más importantes fue su circulación constante en plataformas de videos cortos. Fragmentos de la coreografía fueron reutilizados en millones de publicaciones realizadas por usuarios de distintas partes del mundo, ampliando el alcance mucho más allá de YouTube.
Según datos recopilados por portales especializados, más del 45% del tráfico provino de fuera de Corea del Sur. Japón, Estados Unidos y México se ubicaron entre los principales mercados internacionales, aunque también se registró un crecimiento notable en países de América Latina y Europa.
La distribución geográfica de la audiencia evidencia la dimensión global que alcanzó el grupo y confirma que el consumo del K-pop continúa expandiéndose hacia regiones cada vez más diversas.
El cambio de paradigma en los contenidos del K-pop
El éxito de este video permite observar una transformación más amplia dentro de la industria musical surcoreana.
Durante gran parte de la década pasada, las compañías apostaron por producciones cada vez más complejas. Los videoclips incorporaban efectos especiales, escenarios construidos específicamente para cada proyecto y narrativas cinematográficas que requerían presupuestos elevados.
Sin embargo, desde comienzos de la década de 2020 comenzó a desarrollarse una tendencia diferente.
Las audiencias más jóvenes empezaron a mostrar interés por formatos que privilegiaban la autenticidad y la cercanía. En lugar de enfocarse exclusivamente en la espectacularidad visual, los espectadores buscaban apreciar la ejecución de las coreografías y la personalidad de los artistas.
ADOR identificó esa transformación y desarrolló una estrategia que otorgó mayor protagonismo a los contenidos performáticos.
En lugar de funcionar como un complemento promocional, estas piezas audiovisuales pasaron a ocupar un lugar central dentro de la comunicación artística del grupo. El objetivo consistía en permitir que la música y la coreografía hablaran por sí mismas, sin depender de una gran cantidad de recursos visuales adicionales.
Analistas del Korea Times y del Nikkei Asia sostienen que esta decisión ayudó a construir una conexión emocional más fuerte con el público. La estética sencilla, influenciada por elementos visuales de los años 2000, generó una sensación de cercanía que contrasta con las producciones más elaboradas de otros artistas.
Como resultado, la propuesta visual de NewJeans comenzó a ser estudiada por profesionales del sector como un ejemplo de eficiencia creativa.
El papel de las redes sociales en la expansión global
La difusión del contenido estuvo estrechamente ligada al crecimiento de las plataformas digitales.
TikTok, Instagram Reels y YouTube Shorts desempeñaron un papel fundamental en la circulación de fragmentos de la coreografía. Millones de usuarios utilizaron extractos del video para crear desafíos de baile, contenido humorístico o publicaciones relacionadas con tendencias musicales.
Se estima que más de tres millones de videos generados por usuarios utilizaron imágenes o fragmentos sonoros vinculados a la producción.
Este fenómeno permitió que nuevas audiencias descubrieran el contenido incluso años después de su estreno original.
La estrategia también fue reforzada mediante eventos presenciales organizados en distintas ciudades asiáticas. Actividades promocionales realizadas en Seúl, Tokio y Bangkok ayudaron a mantener la visibilidad del grupo mientras las plataformas digitales continuaban alimentando el alcance internacional.
La combinación entre presencia física y circulación en línea resultó especialmente efectiva en un contexto donde los consumidores alternan constantemente entre experiencias presenciales y digitales.
Además, el crecimiento de las comunidades internacionales de seguidores permitió amplificar cada nuevo hito alcanzado por el grupo.
América Latina y Europa ganan protagonismo
Uno de los aspectos más llamativos del fenómeno fue el crecimiento registrado fuera de Asia.
Durante el primer semestre de 2026, las visualizaciones provenientes de América Latina aumentaron un 120% respecto al período anterior. Brasil, Chile, Perú y México aparecieron entre los mercados más activos, con comunidades que organizaron actividades especiales para celebrar el nuevo récord.
En Europa ocurrió algo similar.
Reino Unido y Francia concentraron una parte significativa del crecimiento del continente, mientras que otros países mostraron una expansión constante del interés por el grupo.
La evolución de estas audiencias demuestra que el K-pop ya no depende exclusivamente de los mercados tradicionales de Asia Oriental. El consumo se ha diversificado y actualmente se sostiene gracias a una red global de seguidores que interactúan permanentemente a través de plataformas digitales.
Para las compañías de entretenimiento, esta realidad obliga a diseñar estrategias cada vez más internacionales desde el inicio de cada proyecto.
El impacto económico detrás del fenómeno
Las consecuencias del éxito no se limitaron al plano artístico.
El reconocimiento alcanzado por este contenido también generó beneficios económicos significativos para el grupo y para las empresas involucradas.
Diversas marcas de moda, tecnología y productos de consumo utilizaron imágenes asociadas al universo visual de NewJeans en campañas promocionales realizadas durante 2025 y 2026. La popularidad del contenido permitió vincular productos comerciales con una estética ampliamente reconocida por las audiencias jóvenes.
Según estimaciones sectoriales, las campañas relacionadas con este fenómeno generaron retornos cercanos a los 12 millones de dólares entre 2023 y 2026.
Los ingresos provinieron principalmente de publicidad, acuerdos de patrocinio y colaboraciones comerciales desarrolladas alrededor de la imagen del grupo.
ADOR también confirmó que una parte importante de los contratos firmados durante 2026 estuvo relacionada con el reconocimiento obtenido gracias a este contenido específico.
El caso demuestra que un video de performance puede transformarse en un activo comercial de largo plazo, capaz de generar valor mucho después de su lanzamiento inicial.
Las comunidades de fans como motor de crecimiento
Detrás de los números existe un factor fundamental: la participación activa de los seguidores.
La comunidad conocida como Bunnies desempeñó un papel decisivo para mantener la visibilidad del contenido a lo largo de los años. Grupos organizados en plataformas como Weverse, Reddit y Discord coordinaron campañas de visualización respetando las normas establecidas por YouTube.
Estas iniciativas incluyeron calendarios de reproducción, eventos especiales y actividades comunitarias destinadas a celebrar diferentes hitos alcanzados por el grupo.
Además, se realizaron proyecciones públicas en lugares emblemáticos de ciudades como Seúl y Tokio, reforzando el sentido de pertenencia entre los fanáticos.
Especialistas en economía cultural sostienen que este tipo de participación genera un valor intangible extremadamente importante para las marcas artísticas modernas. La capacidad de movilizar comunidades internacionales se ha convertido en un activo tan relevante como las ventas de discos o las reproducciones digitales.
Lo que puede venir para la industria en 2027
El desempeño de este contenido ofrece pistas sobre el futuro del entretenimiento musical.
Diversos analistas consideran que el formato performance seguirá creciendo durante los próximos años. La combinación de costos de producción más bajos, facilidad de distribución y alto potencial de viralización lo convierte en una herramienta especialmente atractiva para las compañías de entretenimiento.
Dentro del ecosistema de HYBE, varios equipos creativos ya comenzaron a experimentar con enfoques similares. La prioridad parece orientarse hacia contenidos más accesibles, diseñados para circular rápidamente entre plataformas y adaptarse a distintos formatos digitales.
Las previsiones para 2027 indican que una parte cada vez mayor de los lanzamientos coreanos incorporará estrategias centradas en videos de performance.
La incorporación de secciones específicas para este tipo de contenido dentro de plataformas musicales también refuerza esa tendencia.
El caso de NewJeans demuestra que un producto audiovisual puede mantener relevancia durante años si existe una interacción constante entre artistas, plataformas y comunidades de seguidores. Más allá de la cifra alcanzada, el verdadero impacto radica en haber confirmado un cambio profundo en la forma en que el público consume música y participa en la construcción del éxito digital.
Mientras continúa acumulando miles de reproducciones cada día, este contenido permanece como una referencia para la industria y un ejemplo de cómo la simplicidad, cuando se combina con una estrategia adecuada y una comunidad comprometida, puede generar resultados extraordinarios en el escenario global del K-pop actual.
Internacionalista. Periodista con interés en Asia.

