China, atrapada en un laberinto

Xi Jingping en su laberinto

Con la llegada de Xi Jinping al poder, su gobierno consideró que había llegado el momento, y que China ya se encontraba preparada para dar el último empujón en la trepada a la cima. El mundo ya era industrialmente chino-dependiente, solo le restaba ganar una mayor influencia política en el escenario mundial, y que el “socialismo chino” logre triunfar como concepto de gobierno.

Sin embargo, el plan se encontró frente a cuatro serios inconvenientes que confabulan contra su éxito: (1) la jugada de EEUU, (2) la ambición de Xi Jinping, (3) la caída de las reservas, y (4) la pandemia del COVID19.

  1. La jugada de EEUU

Durante 40 años, entre 1978 y 2018, Estados Unidos y China se integraron económicamente e impulsaron constantemente la globalización mundial. Los precios de los productos bajaron, y pudieron ser adquiridos por millones de hogares.

China se convirtió en la usina industrial del mundo, conviviendo en paz, sin exportar su revolución, y mostrando un perfil prudente y moderado.

Sin embargo, en los últimos años, China dio inicio a un nuevo y expectante camino de la mano de Xi Jinping, con la vuelta a un fundamentalismo marxista, y con una explicita intención de alcanzar un liderazgo mundial.

Es esta China la que se cruzó con la desmesurada, y poco diplomática, política anti-china de Donald Trump. EEUU jugó fuerte: no sólo impuso una suba de aranceles a los productos provenientes de China, sino que también prohibió la venta a China de productos tecnológicos, creó una lista “negra” de empresas chinas que no podrían tener relaciones comerciales con EEUU, e inició una campaña mundial sobre supuestas aviesas intenciones de espionaje chino a través de las redes 5G.

(Nota: para mayor información ver artículos de Reporte Asia del 26/8/21: “Juego de espías: el dilema 5G”, y del 8/6/21: “5G la grieta entre China y EEUU”)

«En los últimos años, China dio inicio a un nuevo y expectante camino de la mano de Xi Jinping, con la vuelta a un fundamentalismo marxista»

La posición asumida por EEUU es entendible. No podía dejar a China seguir creciendo a cifras siderales, y a su vez cooptar al mundo con sus productos y su altísima tecnología. Sin duda, esto pondría en peligro su hegemonía y liderazgo. Máxime frente a los ambiciosos planes de Xi.

Por su lado, la reacción China frente al conflicto mostró el carácter desafiante del presidente Xi, impulsando una polarizada política que no parecería ser la más prudente ni meditada. En efecto, China se acercó a autocracias como Rusia, Irán y el régimen Talibán. Paralelamente quitó libertades en Hong Kong, inició la construcción de bases militares sobre el mar de China Meridional (que es disputado por otras cinco naciones), y avanzó con mano dura en su intento por domesticar a la minoría musulmana uigur.

5G: “La Grieta” entre China y EE.UU.

El sentido común indica que, de continuar por este camino, es China quien más pierde ya que transmite al mundo – que es su cliente – una imagen autoritaria que la aleja de las promesas de prosperidad y estabilidad que guiaron sus políticas, y por las cuales venía haciendo cuantiosas inversiones y otorgando generosos préstamos.

«Por su lado, la reacción China frente al conflicto mostró el carácter desafiante del presidente Xi, impulsando una polarizada política que no parecería ser la más prudente ni meditada»

De hecho, estas negativas actitudes, sumadas a las dudas generadas sobre el origen de la pandemia, incrementaron fuertemente la imagen negativa de China en el mundo desarrollado, la cual pasó de un promedio del 30% a un promedio del 70% (fuente: Pew Research Center).

Aquí se abren dos interrogantes:

  1. Al asumir EEUU una postura agresiva y fuera de toda forma diplomática: ¿actuó con soberbia y prepotencia o, por el contrario, fue un acto astutamente planeado para hacer caer a Xi en una trampa que lo aleja de apoyos y simpatías del mundo democrático al que pretendía seducir?
  2. Por el otro lado, si EEUU no hubiera adelantado los tiempos lanzando su campaña anti-china, ¿igualmente Xi hubiera tenido en sus planes iniciar un camino de polarización, armando una red de alianzas que finalmente dividirían al mundo?

Para tratar de entender los interrogantes que se plantean, es importante entender a Xi Jinping.

  1. La ambición de Xi Jinping

Xi nace en Pekín en 1953, y es hijo de Xi Zhongxun, un viceprimer ministro de China.

Durante los primeros 10 años de su vida, Xi gozó de los privilegios de la clase dirigente, hasta que su padre fue encarcelado por Mao durante la Revolución Cultural, y su familia humillada.

A los 13 años, la educación formal de Xi llegó a su fin, ya que las clases fueron suspendidas. Y de los 15 a los 22 años Xi fue enviado a zonas agrícolas, junto a millones de jóvenes, para ser «reeducado» por agricultores. Es así como vivió en una cueva, en una zona remota de la provincia de Shan’Xi, sin electricidad, ni transporte motorizado, ni herramientas mecánicas y, soportando el violento maltrato que en aquella recibían los desterrados políticos.

«Al asumir EEUU una postura agresiva y fuera de toda forma diplomática: ¿actuó con soberbia y prepotencia o, por el contrario, fue un acto astutamente planeado para hacer caer a Xi en una trampa?»

Al contrario que su hermana, quien se suicidó, Xi sobrevivió gracias a su fortaleza emocional y su pragmatismo. Incluso, terminada la Revolución Cultural, Xi eligió convertirse en el más rojo de los rojos, y a los 21 años logra unirse al PCCh. Xi era, sin duda, excepcionalmente ambicioso y enfocado.

Si bien entre los 13 y los 22 años Xi no recibió educación formal alguna, a los 22 años fue recomendado por una sucursal del PCCh para estudiar ingeniería química en la Universidad de Tsinghua. Dada su interrumpida educación escolar, bien pudiera decirse con cierta certeza que su formación universitaria fue precaria.

Cuando cumplió 25 años, su padre ya había sido rehabilitado políticamente e impulsó la carrera de su hijo. A partir de allí comenzó a escalar con solidez en el partido, hasta que en 2012 es nombrado secretario general del Comité Central del PCCh.

Finalmente, y gracias a ser el candidato del consenso surgido entre los dos principales líderes políticos chinos (Hu Jintao y Jiang Zemin), quienes peleaban por imponer sus candidatos, el 14 de marzo de 2013 Xi asumió la presidencia de la República Popular China y obtuvo del partido la suma total del poder (jefe del partido, jefe de gobierno y jefe de las FFAA).

(Nota: para mayor información ver artículo del 29/7/21 de Reporte Asia: “Descifrando el PCCh”).

Juego de espías: el dilema 5G

Es así como, con una dosis de suerte, llega al poder un Xi Jinping ambicioso, que desea trascender, inteligente pero de escasa formación, de maneras sencillas, y con una monolítica formación marxista que ancla todos sus pensamientos.

Xi prometió que para el 100° aniversario de la llegada del comunismo al poder (año 2049), China sería totalmente desarrollada, rica y fuerte, y sin haber perdido en nada su esencia comunista, a la que en 2017 denominó como el socialismo con características chinas en la nueva época”.

Es aquí donde Xi muestra su intención de ser él quien conduzca a China a dicha victoria y, para evitar desviaciones, introduce una serie medidas:

I. En 2018, logra una reforma constitucional mediante la cual se deroga el límite de dos periodos (de 5 años c/u), permitiendo la reelección indefinida (de esta manera sus ideas podrán tener continuidad);

II. Se alejó de cualquier apertura, y aumentó la censura a la libertad de expresión (Xi entiende que la bonanza capitalista de la economía China podría dar lugar a politizaciones libertarias que corroan y derrumben los ideales socialistas);

III. Impuso el concepto de “prosperidad compartida”, y pasó a fiscalizar las decisiones de las empresas privadas y sus ganancias (según un estudio del Credit Suisse el 1% de la población china concentra el 31% de la riqueza. Xi desea bajar la brecha, y mejorar las condiciones de las clases media y baja);

IV. Al igual que Mao, incorporó en la Constitución del PCCh un capítulo dedicado su pensamiento (lo cual sus detractores lo consideran como el inicio del culto a su persona); y

V. Fiel a las máximas del partido, emprendió una amplia y dura campaña anticorrupción (sus detractores también la consideraron como una purga de sus opositores).

Claramente, Xi ha convencido al resto de los líderes del PCCh de que este es el camino, y que para infundir respeto se debe actuar con firmeza.

Descifrando al Partido Comunista Chino

Volviendo entonces al primer interrogante planteado en el capítulo anterior respecto de si EEUU tendió una trampa a Xi, podríamos arriesgar que Xi se metió en su propia trampa, ya que en lugar de mostrarse reflexivo y negociador, reaccionó desafiante poniendo en relieve que China puede asociarse con potencias enemigas y amenazantes para la seguridad de EEUU.

«Xi prometió que para el 100° aniversario de la llegada del comunismo al poder (año 2049), China sería totalmente desarrollada, rica y fuerte, y sin haber perdido en nada su esencia comunista»

El problema es que, si Xi profundiza este camino de “grieta” iniciado por EEUU, el conflicto se agravaría y dejaría de ser un conflicto entre los presidentes de las dos naciones más poderosas del mundo, para pasar a ser una discusión generalizada entre China y las democracias libres del mundo sobre los valores universales, los derechos humanos, y el estado de derecho. Sería entonces muy difícil volver.

Respecto de si Xi tiene intenciones de polarizar el mundo, la respuesta inicial debería ser no. De hecho, entre los 14 principios básicos que rigen el pensamiento y la gestión de Xi, en el único donde Xi se expresa respecto de la política externa indica que se debe “establecer un destino común entre el pueblo chino y otros pueblos del mundo con un entorno internacional pacífico». El concepto de “destino común” no significa “ideología común”. De allí que no se puede decir que Xi tenga una visión geopolítica imperialista, o tendencia a iniciar una guerra fría.

Es más, si durante los últimos 40 años China ha estado inmersa en el mundo, sin requerir para ello de alianzas filosóficas, ni de la expansión por la fuerza de su ideología como método de supervivencia de su socialismo, por qué creer que, repentinamente, ahora necesita hacerlo con el consecuente costo de la pérdida de imagen y de mercados.

La pregunta entonces es: ¿porque Xi actuó desde una posición amenazante y de fuerza si es más lo que pierde que lo que gana?

La firmeza que Xi muestra en la superficie esconde en realidad un creciente problema económico causado por su apuro de llegar pronto a la cima.

Es crucial para Xi que el problema quede disimulado frente al pueblo chino y frente al mundo, ya que de profundizarse creará malestar en la gente, y dañará irreversiblemente su imagen dentro del PCCh.

«Durante los últimos 40 años China ha estado inmersa en el mundo, sin requerir para ello de alianzas filosóficas, ni de la expansión por la fuerza de su ideología como método de supervivencia de su socialismo»

La gravedad de este tema ha quedado claramente explicitada en la actual censura impuesta a los medios: se les ha prohibido hablar de los problemas económicos del país.

  1. La Caída de las reservas

Las reservas el Banco Popular de China (Banco Central) rondan hoy los U$ 3,3 T (trillones de dólares según nomenclatura anglosajona, es decir un 1 seguido de 12 ceros). En el 2014 alcanzaron los U$ 4 T, y han ido bajando progresivamente hasta que en 2017 llegaron a los U$ 3 T.

(Nota: como dato ilustrativo, obsérvese que el PBI mundial es de U$ 84,7 T, de los cuales EEUU aporta U$ 20,9 T y China U$ 14.7 T)

De los U$ 3,3 T que hoy tiene como reservas China, los especialistas estiman que alrededor de U$ 2 T son producto de inversiones, y como tal un activo de terceros. Esto significa que la propia reserva libre de China es de aproximadamente U$ 1 T. Cantidad escasa considerando que China requiere de U$ 2,1 T/año de productos importados donde gran parte son materias primas y alimentos. Hasta el momento, semejante volumen de compras no ha afectado a la economía habida cuenta que China exporta por U$ 2,5 T/año lo que le genera una balanza comercial positiva de U$ 0,4 T. Todo ello posible mientras continúe recibiendo el apoyo de los principales mercados.

«La firmeza que Xi muestra en la superficie esconde en realidad un creciente problema económico causado por su apuro de llegar pronto a la cima«

Esta pérdida de reservas del Banco Central chino esta principalmente motivada por cuatro factores:

I. China ha tenido que ir gastando divisas para comprar Yuanes y mantener así la fortaleza de su moneda. De no hacerlo, se intensificaría la inflación en el país, con los consecuentes problemas políticos, y paralelamente se acentuarían aún más los problemas con EEUU, debido al abaratamiento en dólares de los productos chinos.

II. En su afán de penetrar y ganar influencia, en los últimos 10 años China ha hecho un esfuerzo fenomenal a costa de perder reservas. Paso a ser el principal financista individual de proyectos de infraestructura alrededor del mundo en desarrollo, superando al Banco Mundial y al FMI. Muchos de estos proyectos fueron ganados a precios viles y demandan de ampliaciones crediticias para su finalización. Según un estudio realizado por economistas del instituto alemán Kiel, en 2018 los países receptores de préstamos le debían a China U$ 0.5 T. Hoy día, y frente a la debacle mundial producto de la pandemia, la mayoría de estos créditos son incobrables en los plazos originalmente pactados.

III. La ambiciosa Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (One Belt, One Road), lanzada por el propio Xi en 2014, y mediante la cual China ha iniciado el financiamiento de enormes proyectos de infraestructura (puertos, aeropuertos, rutas y gasoductos) en rutas comerciales entre Asia y Europa.

IV. La importante deuda interna china generada por las empresas estatales y los gobiernos locales para sostener el crecimiento.

El gobierno de Xi debe volver a lograr el equilibrio económico y la mesura. Ya no debería prestar plata, ni renegociar ampliaciones de plazos de repago o condonaciones de deudas. Incluso, debería asumir una política de no rescate de las empresas chinas en cesación de pagos.

Comunidad humana con futuro compartido: la respuesta de China a la pregunta de Gauguin

  1. La pandemia del COVID19

Mucho se ha hablado de este tema, donde emerge China como el principal sospechoso de la propagación del virus. Ciertas o no las sospechas, la pandemia se produce en medio de la presión ejercida por EEUU sobre China, y nuevamente China actuó de manera errónea, no permitiendo una investigación esclarecedora.

Corolario

China necesita mantener la relación pacífica y de asociación con el mundo, y el mundo con China. Ambos se encuentran tan profundamente integrados en el intercambio comercial, que la relación es como un yunque difícil de romper.

Sin embargo, EEUU puso en duda las intenciones de China, y China (lamentablemente) reaccionó erróneamente. El yunque podría romperse.

Muy distinto hubiera sido si China hubiera buscado soluciones razonables y de consenso.

Actuar con inteligencia no significa actuar con debilidad. China aún está a tiempo.

Acerca del autor

Es Ingeniero Industrial del ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires). Ha sido CEO y Director de varias compañías de servicios de infraestructura. Actualmente brinda servicios de consultoría en relaciones y estrategias con China. https://javiersanchezcaballero.com/