Quadrilateral Security Dialogue (QUAD): ¿una estrategia de contención a China?

Derivado de la perspectiva del realismo militar clásico, la doctrina de “Contención” expuesta por George F. Kennan (1947) y enmarcada en la instancia ideológico-política de la Guerra Fría, implicaba la selección de áreas geográficas vitales con capacidad real de abordar un enfrentamiento militar con los EE.UU. en un escenario de conflicto propio del equilibrio de poder global.

Antecedentes históricos

Esta doctrina, condicionó la dinámica de los alineamientos político-estratégicos derivados del escenario de bipolaridad, planteando una diplomacia de contención destinada a paralizar la expansión geopolítica de la URSS, sostener los objetivos políticos de los EE.UU. y sus aliados, y garantizar estabilidad.

Las circunstancias históricas que condujeron al colapso de la URSS condicionaron la posterior desactivación de los escenarios de conflicto, llevaron a archivar las opciones estratégicas militares y reconfiguraron las futuras alianzas políticas a través de la construcción de una Paz Democrática.

Habiendo superado el modelo de “confrontación ideológico-militar” de la Guerra Fría, quedaba preconfigurado un modelo de “confrontación económica” dominado por el “Paradigma de la Globalización”, del cual emergería la potencia que dominaría el escenario en el siglo XXI. Las tesis de intelectuales norteamericanos como Francis Fukuyama, Lester Thurow, Samuel Huntington y Robert Kaplan explican desde distintos marcos culturales, económicos y geopolíticos las transiciones en el sistema internacional proyectadas hacia la primera mitad de este siglo.

La Globalización generó nuevos jugadores internacionales

Sin embargo, este paradigma tuvo impactos divergentes en la dinámica del sistema internacional, donde escenarios de fracturas culturales y económicas profundas operaron como elementos reorganizadores en los movimientos de integración planetaria hasta nuestros tiempos.

Ubicado en esta perspectiva, en el proceso presente se perciben nuevas instancias de rearticulación de alianzas y matrices geopolíticas que configuran una estrategia de diplomacia coercitiva que gravita bajo la forma de una “nueva política de contención”.

Si la tendencia al desplazamiento del poder mundial es un vector orientado hacia la Cuenca del Indo-Pacífico, no puede ignorarse que, desde los intereses vitales norteamericanos, la cada vez mayor relevancia estratégica de China abre la expectativa de una probable modificación en el actual equilibrio de poder mundial.

La «Multipolaridad Competitiva»

Este escenario de “Multipolaridad Competitiva” contiene un núcleo geopolítico centrado en la tensión entre una Estrategia de las Alianzas Oceánicas en el Indo-Pacifico liderada por EE.UU., y una Euroasiática liderada por China y Rusia.

En este sentido, en marzo del 2021 se realizó la primera reunión de la historia entre los líderes del llamado «QUAD» (Quadrilateral Security Dialogue), una alianza entre EE.UU, la India, Japón y Australia creada en 2007 como un esfuerzo colectivo para “promover una región del Indo-Pacífico libre, abierta e inclusiva, defender el derecho internacional nacional y supranacional de cada uno de los Estados, su democracia y los principios de libre mercado”, que según varios expertos su existencia se considera un potencial disuasivo para la creciente presencia de China en área, que en las últimas décadas incrementó considerablemente su influencia en Myanmar, Sri Lanka, Pakistán y Bangladés provocando el recelo de India.

El mencionado Quad, organiza cumbres, intercambia información y actualmente promueve ejercicios militares conjuntos, como las maniobras navales “Malabar”.

Estas se llevaron a cabo en el mar de Omán y en el Golfo de Bengala. Además, sus miembros incrementaron los presupuestos de defensa y el despliegue militar en la región.

mapa QUAD
Conformación de QUAD y presupuestos.

¿Qué objetivos persigue el QUAD?

La lectura geoestratégica indica que el QUAD ensaya una maniobra de vigilancia y contención sobre China conformando un escenario de “cerco estratégico”, materializado en dos hipótesis: la hipótesis del Estrecho de Taiwán, Arco Sulawesi-Mindanao y Mar del Sur de China, donde pivotea el poder aeronaval de la 7ma Flota de los EE.UU. con bases en Japón y Guam,

Y la hipótesis de los tres estrechos: Malaca, Lombok y Sonda, donde el primer Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de India, con base en las islas de Andamán y Nicobar, garantiza la vigilancia marítima en los accesos orientales al Océano Índico y el Estrecho de Malaca.

Asimismo, las Fuerzas de Defensa Australiana desde las islas Coco controlan las importantes Líneas Marítimas de Comunicación en la bahía de Bengala, las aguas territoriales de Myanmar y los Estrechos de Lombok y Sonda.

La estrategia de contención sobre China (Cerco Estratégico).

La alianza china-rusa

Por su parte, China y la Federación Rusa tienen una alianza geopolítica que se sustenta en una matriz de complementación energética, tecnológica y militar, que se orienta a desplazar la influencia de los EE.UU. de Asia.

Allí, los errores geoestratégicos de Washington impactaron en su proyección, política, económica y militar en la región, dejando un vacío de poder que fue rápidamente cubierto por Pekín y Moscú, que incluyeron en un mecanismo colectivo de seguridad, la «Organización Cooperativa de Shanghái», a India, Kazajstán, Kirguistán, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán como Estados miembros, a Afganistán, Bielorrusia, Irán y Mongolia como Estados observadores (interesados en adherirse como miembros de pleno derecho) y a Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turquía como miembros “Asociados en el Diálogo”.

Organización Cooperativa de Shanghái. Estados miembros.

En agosto de este año, China y Rusia realizaron “maniobras militares conjuntas antiterroristas”, con la finalidad de “demostrar la firme determinación y capacidad de ambas partes para salvaguardar conjuntamente la paz y la seguridad internacional y regional”, según lo expresó el Ministerio de Defensa chino en un momento en que la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán plantea un desafío a la seguridad en Asia Central.

Los ejercicios realizados en la ciudad china de Qingtongxia, en la región autónoma occidental de Ningxia, se centraron en operaciones de reconocimiento y alerta temprana, guerra electrónica y ataques conjuntos.

Estos contaron con la participación de más de 10.000 soldados, aeronaves de combate, helicópteros, piezas de artillería y blindados, reafirmando que la asociación estratégica integral y la cooperación entre ambos países ha alcanzado un nuevo nivel en la nueva era.

Un tiempo de rearticulaciones geoestratégicas

En definitiva, la creciente competencia estratégica entre las principales potencias y sus esfuerzos de proyección de poder en la región Indo-Pacífico para conservar el control de áreas clave de suministro energético, conduce a constantes rearticulaciones geoestratégicas. Estas modifican la anterior proyección de EE.UU. sobre Eurasia y amenazan con desequilibrar el actual modelo de estabilidad hegemónica global, proyectando un futuro escenario de carrera armamentista que reproduzca el proceso de la histórica Guerra Fría.

La disputa en el tablero internacional apunta a la obtención de la hegemonía. Y la estabilidad o desequilibrio del sistema dependerá de la dinámica de las alianzas y del juego de la diplomacia.

 

Acerca del autor

Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Licenciado en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino.