Diplomacia marítima china: ¿un desafío a la potencia hegemónica?

“La diplomacia marítima es la posibilidad de utilizar las armadas nacionales con fines políticos establecidos por la política exterior de un Estado sin la intención de provocar un conflicto armado”.

Desde una dimensión estratégica, la teoría de Alfred Thayer Mahan “Influence of Sea Power Upon History” publicada en 1890, conforma una plataforma de análisis que ha articulado la estructura del pensamiento geopolítico y las estrategias de seguridad que configuran las relaciones entre las potencias dominantes y el sistema mundial desde finales del siglo XIX.

Este sistema teórico de base constituye una de las claves interpretativas de la dinámica del sistema internacional y permite entender las transformaciones del equilibrio de poder global.

En su influyente obra, el Contralmirante Alfred Thayer Mahan expone la teoría del Poder Naval para describir la estrecha interrelación entre el poder militar de un país sobre los océanos y la prosperidad derivada del comercio por vía marítima. El autor afirma que:

“el poder marítimo […] incluye no sólo la potencia militar flotante […] sino también el comercio y la navegación pacífica de las que surge y sobre las cuales en forma segura se apoya una flota militar”.

Comercio y fuerza militar

Su análisis sobre la necesidad de generar las capacidades navales necesarias para incidir sobre los conflictos característicos del equilibrio de poder y proyectar el poder militar con bases/puertos fuera del propio territorio para proteger el comercio marítimo, proporciona la estructura que fundamenta los cambios en los ciclos hegemónicos mundiales de los últimos siglos (España, Gran Bretaña, EE.UU.).

La Armada del Ejército Popular de Liberación cuenta con un personal estimado en 250.000 integrantes.

Para los EE.UU., sus preceptos estratégicos funcionaron, por un lado como dimensión orientadora de la toma de decisiones en política exterior sentando las bases de la doctrina militar estadounidense. Y por otro, impactaron en los círculos de poder económico interesados en una estructura de actividades comerciales nucleada en la Cuenca Industrial del Atlántico Norte con alcance global.

En este sentido, la anexión de Hawái, la ocupación de las Filipinas en 1898 y las obras del Canal de Panamá (reclamadas por Mahan e inauguradas en 1914), proporcionaron al gobierno norteamericano bases de avanzada para concentrar su flota naval más allá de sus fronteras y consolidar una posición comercial ventajosa para acceder a los mercados en el Pacífico.

Un modelo que China aprendió y está adaptando

En 1946, una vez consolidada la hegemonía norteamericana, el presidente Harry Truman crea los llamados Comandos de Combate Unificado como una forma de estructurar geográficamente la expansión militar estadounidense en el contexto de la Guerra Fría y proporcionar sustento a la expansión de su globalismo estratégico con sus flotas marítimas distribuidas alrededor del mundo.

flotas estados unidos
Mapa de la ubicación de las flotas de Estados Unidos a nivel global. Un complemento de la globalización comercial.

Actualmente, las transformaciones estructurales generadas por la globalización como son la crisis del sistema financiero transnacional, la volatilidad de los mercados, el avance del paradigma neokeynesiano con rasgos de nacionalismo o regionalismo proteccionista y la competencia en los espacios económicos oceánicos, dieron contexto a un nuevo escenario global de inestabilidad y transición hegemónica.

En este sentido, lo anteriormente mencionado es percibido por los analistas geopolíticos como la causa del desplazamiento del centro de gravedad del poder mundial del Atlántico Norte al Indo-Pacífico, donde la redefinición de las relaciones entre EE.UU. y los grandes actores geoestratégicos Eurasiáticos, especialmente China, consolida dicha tendencia.

formación naval con avión
En el mar -y en el aire- se juega la influencia global de China y de Estados Unidos.

En este contexto, el gobierno chino está enfocado en expandir su influencia económica, diplomática y militar para defender su «núcleo de intereses» en el Indo-Pacífico, Eurasia, Medio Oriente y África, creando un entorno favorable en regiones donde la influencia de EE.UU. está cada vez más debilitada.

China aumenta su presencia marítima

Su flota de guerra está acelerando la transición de sus tareas desde la defensa en los mares cercanos a misiones expedicionarias de protección en los mares lejanos (Estrategia de los dos océanos). La misma es superior en número a cualquier flota rival en Asia, incluye grupos de tarea de portaaviones y una nueva generación de submarinos nucleares, posee bases de apoyo logístico oceánicas para el número cada vez mayor de naves expandiendo el radio geográfico de sus intereses económicos, principalmente la protección del comercio y el transporte de energía.

En ese marco, la “Ruta de la Seda Marítima” o “Collar de Perlas” representan una apuesta diplomática clave de la política exterior china y un ambicioso giro hacia el oeste, conectando una serie de puertos estratégicamente ubicados a lo largo de los litorales, rutas marítimas y puntos de estrangulamiento del Mar de China Meridional, la Bahía de Bengala, el Océano Índico, el Mar Arábigo, el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mediterráneo.

En estos lugares China propuso una gran variedad de proyectos de cooperación de infraestructura marítima centrados en la integración del mercado, y el desarrollo de la cadena de valor comercial, que otorgaron al gigante asiático el estatus de “potencia global”. Se proporciona así un acceso más seguro a recursos en todo el mundo, revalidando además la teoría del Contralmirante Mahan.

el collar de perlas plan marítimo obor
El «Collar de Perlas» conecta una serie de puertos estratégicamente ubicados a lo largo de rutas comerciales.

Esta situación ha dejado la relación bilateral entre Estados Unidos y China enmarcada en una «competencia estratégica«, donde las percepciones mutuas se están endureciendo a medida que China amplía su política en múltiples dominios.

Un mismo mar, dos potencias diferentes

La diplomacia naval China interviene en las zonas de responsabilidad donde pivota el poder militar de varios Comandos Combatientes de EE.UU., lo que da dimensión geográfica al concepto de “confrontación estratégica” y requerirá de una delicada habilidad política para lograr un mínimo de convivencia en medio de intereses divergentes.

Por otro lado, están en juego nuevas dinámicas, como la dimensión ideológica, que generan mayores tensiones y que según algunos analistas, están transformando el paradigma de «equilibrio entre cooperación y competencia» por el de «equilibrar la competencia y la confrontación».

El despliegue de fuerzas chinas y estadounidenses en el Mar del Sur de China marca el interés en controlar una zona de valor comercial y geopolítico.

Por su parte, el Gobierno chino proclama el “ascenso pacífico” como concepto político para fundamentar su crecimiento y proyección a escala global; lo cual, sumado a su “estrategia militar defensiva”, envía un claro mensaje de racionalidad al escenario internacional.

Sin embargo, los EE.UU. persiguen la visión de China, considerándolo un actor que contribuye a la volatilidad geopolítica mundial.

¿Podrían estas estimaciones frustrar el desarrollo de una agenda cooperativa y aumentar el creciente escepticismo sobre las posibilidades y beneficios de la cooperación entre ambas potencias?

 

Acerca del autor

Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Licenciado en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino.