La estrategia económica de Singapur para el post COVID

Singapur COVID

El pasado 29 de agosto, el Primer Ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, enfatizó que, con la pandemia de COVID-19, el país ha atravesado la peor crisis económica desde la independencia pero que ahora debe reenfocarse en ‘‘generar nuevo crecimiento, trabajos y prosperidad para el futuro’’.

Una pequeña mirada a las cifras resulta ilustrativa: tras una fuerte caída del PBI 5,4% en 2020, en el presente año se estimaban percepciones de crecimiento de entre 4-6 puntos. Estas han sido corregidas por el Ministerio de Industria y Comercio, elevándolas a 6-7 puntos a mediados de agosto pasado.

Esta recuperación puede entenderse analizando, entre otros factores, una serie de eventos clave durante el último año nos ilustran el camino que Singapur ha elegido en diversos niveles de cara a la generación de este nuevo crecimiento.

Lee Hsien Loong, enfatizó que, con la pandemia de COVID-19, el país ha atravesado la peor crisis económica desde la independencia

En el plano bilateral merecen mención dos acuerdos clave firmados en diciembre del pasado 2020: el primero con el Reino Unido y el segundo con Estados Unidos, en contextos particulares de ambos Estados.

El Acuerdo de Libre Comercio con el Reino Unido llega en momento que el país termina de articular su salida de la Unión Europea, y provee a ambos países reducción y eliminación de tarifas, así como tratos preferenciales de cara a diversos proyectos de inversión. Se estima que el mismo se valúa en 22 billones de dólares y es el primero que el país europeo firma con un Estado miembro de ASEAN.

Respecto de los Estados Unidos damos cuenta de un Memorando de Entendimiento que profundizará la cooperación económica y el financiamiento en compañías de ambos Estados. El acuerdo también pretende explorar el uso de tecnología relacionado a empresas fintech y permitir a los importadores de Singapur gozar de facilidades para la compra de bienes norteamericanos.

Como en el caso anterior, este memorando llegó en un momento especial: la estructuración de la estrategia norteamericana de cara a sus tensiones con la República Popular China y sus efectos inmediatos en la Región Administrativa Especial de Hong Kong, el otro gran centro logístico y financiero de la región, azotado por los efectos de la pandemia y la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional.

La terminación de acuerdos bilaterales entre Washington y Hong Kong ha puesto otro escollo en la recuperación económica de la región y movió a la entonces administración de Trump a buscar otros puntos de apoyo en el área del Asia-Pacífico. Lugar que Singapur puede ocupar.

A esto se deben agregar otras negociaciones en el ámbito del comercio digital: el estudio de un Acuerdo de Asociación de Economía Digital con Vietnam, siguiendo los pasos de este tipo de documentos ya firmados con Australia, Nueva Zelanda y Chile, estos últimos durante el 2020. La asociación con Australia incluyó la firma de 7 Memorandos de Entendimiento que especifican sobre desarrollo de Inteligencia Artificial, Protección de Identidad, Certificación Digital, entre otros proyectos y que ya ha entrado en vigor desde diciembre de 2020.

A nivel multilateral, en abril de este año Singapur ha ratificado su ingreso a la Asociación Económica Integral Regional tras su reciente creación. Una vez en vigor, con la ratificación de seis países de la región del Sudeste Asiático y otros tres extra-regionales, se integrará de forma más estrecha una zona económica que representará un tercio del PBI a nivel mundial. A eso se suma una medida en estudio: un Acuerdo de Libre Comercio con la Alianza del Pacífico (integrando a México, Colombia, Perú y Chile).

En su discurso, Lee especificó que este nuevo crecimiento será buscado a través de tres caminos: preservar el estatus de Singapur como Hub de negocios, atracción de mayor inversión extranjera y apuntalamiento de las industrias locales. La breve recopilación de estos hechos nos marca que el país está determinado en esta dirección y, más importante, en acuerdos que contemplan no uno sino los tres objetivos.

Acerca del autor

Estudiante de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad
del Salvador, Argentina. Secretario del Centro de Estudios Chinos e investigador del Centro de Estudios del Sudeste Asiático. Ambos pertenecientes al Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.