Otro año, el mismo mundo

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Finaliza otro año agitado en la política global. El recambio presidencial en la Casa Blanca lejos estuvo de apaciguar las relaciones entre las potencias, y las relaciones entre Estados Unidos y la República Popular China siguieron el rumbo de la desconfianza. Los aprontes para los años venideros anuncian tiempos difíciles y no exentos de conflictos.

En líneas generales, en la relación con China hubo más continuidades que cambios, lo que refleja también una decisión política norteamericana que trasciende los gobiernos de turno. Por su parte, la retirada norteamericana de Afganistán fue seguida de un reagrupamiento en la zona del Indo-Pacífico, que tuvo en el affaire de los submarinos de propulsión nuclear y la alianza AUKUS un capítulo muy significativo.

Funcionarios importantes de la administración Biden recorrieron numerosas veces la zona, especialmente algunos de los países de la ASEAN y los tradicionales aliados occidentales, como Japón y Corea del Sur. Además de la vicepresidenta Kamala Harris y el secretario de Defensa Lloyd Austin, hace pocos días visitó nuevamente algunos países del Sudeste Asiático el secretario de Estado, Antony Blinken. El objetivo fue organizar reuniones en tres países claves: Indonesia, Malasia y Tailandia, aunque este último debió cancelarse por un caso de COVID-19 en la delegación.

AUKUS: nuevas asociaciones en un Indo-Pacífico en formación

Cuatro iniciativas de Estados Unidos deben mencionarse especialmente, porque representan un posible indicador del tipo de estrategias que se anuncian para hacer frente a este escenario de avance global chino. Primero, se debe mencionar la aprobación en el Senado de una ley que habilita un billonario fondo para inversiones en ciencia y tecnología. Este fondo estaría destinado a contrarrestar las estrategias chinas, sobre todo, apuntando al campo de la innovación tecnológica, y a la relación entre la producción industrial y el mundo de las universidades y la investigación científica.

En segundo lugar, el boicot parcial a los Juegos Olímpicos de Invierno que se realizarán en China en 2022 puede recordar a un episodio similar en los Juegos Olímpicos de 1980, organizados entonces en la disuelta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Aquella vez la medida fue mucho más severa que la actualmente propuesta, y se tomó en protesta por la invasión soviética a Afganistán, un momento clave en eso años de la Guerra Fría. Curiosamente, China ofreció un apoyo entusiasta a la propuesta de no concurrir a Moscú, e
incluso fue parte de un evento paralelo y alternativo (Liberty Bell Classic) que se realizó en la ciudad de Filadelfia.

¿Qué esperar de la visita de Kamala Harris a Vietnam y Singapur?

En esta ocasión, la medida se vincula con la condena a la violación de derechos humanos que, según el informe 2021 de Human Rights Watch, no se ha visto en una escala similar desde la masacre de la Plaza Tiananmén. A diferencia de momentos anteriores, la adhesión entre los gobiernos de países occidentales no parece ser tan estricta. Mientras Australia, Canadá y el Reino Unido adhirieron al boicot, Francia y Alemania se mostraron contrarias a la medida y tratan de arrastrar al resto de la Unión Europea en esa posición. Corea del Sur y Argentina se manifestaron en el mismo sentido que los europeos.

Una tercera medida para destacar en esta tarea de intentar predecir las formas de las futuras relaciones entre las potencias globales fue la sanción en el Congreso estadounidense de la flamante Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur. Esta legislación apunta a poner trabas a productos fabricados con ese tipo trabajo en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, donde abundan las denuncias por las serias violaciones a los derechos humanos que está cometiendo el gobierno chino contra la minoría musulmana.

Finalmente, uno de los hechos más importantes, y que con más atención debemos seguir en el futuro quienes trabajamos en el plano de las ideas y el mundo académico, fue la realización de la Cumbre por la Democracia. Este evento agrupó a políticos y gobernantes de más de 100 países en la búsqueda de estructurar algún tipo de respuesta al avance autoritario a lo largo del mundo.

No es posible ahora definir si este espacio y discurso continuará desarrollándose, pero lo que es posible advertir es un inicio de conformación de mejores posiciones para ejercer el poder blando en lo que respecta a la promoción global de la democracia, para enfrentar el activo y vital discurso autoritario y soberanista.

China también mira para adentro

Mientras tanto, en China el Partido Comunista ha estado dedicado intensamente a consolidar su poder en el plano interno, sobre todo, con vistas al próximo Congreso y la rereelección de su líder, Xi Jinping. Los planes de Xi para perpetuarse en el poder siguen a pie firme, y esto ha venido acompañado por un aumento de la represión interna, haciendo oídos sordos a los reclamos por la situación de los derechos humanos en Xinjiang, acelerando la muerte de la democracia en Hong Kong, como también aplicando una mayor censura y persecución de artistas, youtuberos y disidentes.

La aplicación de una nueva ley de protección de datos destinada a empresas tecnológicas puso en jaque a varios gigantes como Didi (una empresa china similar a UBER), ya que apunta a aumentar la capacidad regulatoria del Estado en el sector tecnológico, e incluye severas políticas de vigilancia sobre los procesos de desarrollo y los softwares de las empresas. Por ejemplo, incluso las empresas y páginas web dedicadas a la educación a distancia ya no podrán recibir financiamiento extranjero.

La torpeza de los censores chinos convirtió el lío de Peng Shuai en un gran incidente

Otro momento de desgaste para el gobierno chino tuvo lugar con la escandalosa desaparición –y reaparición posterior– de la tenista Peng Shuai, como había sucedido anteriormente con Jack Ma, el fundador del portal Alibaba, posiblemente el hombre más rico de China, y también con la desaparición y posterior condena del presidente de Interpol, Meng Hongwei, en claras demostraciones del modus operandi del régimen para silenciar las voces que le disgustan. Por otra parte, el clima de nacionalismo recargado imperante con motivo del centenario del Partido Comunista también tiene consecuencias hacia afuera, y la sombra de un conflicto definitivo con Taiwán comienza a aparecer con insistencia en la agenda de la política internacional y sus analistas.

El mundo en medio de una nueva controla autoritaria

El conflicto entre ambos gigantes globales se potencia en un mundo que muestra un pronunciado retroceso de los sistemas democráticos, no solamente por rupturas constitucionales, sino también por el deterioro de las instituciones en países que solían ser modelos del funcionamiento democrático. La estela de la pandemia de COVID-19 sigue siendo un telón de fondo para políticas de control y reducción de derechos que, sin embargo, no se mostraron tan eficientes en el Sudeste Asiático para mejorar ni la situación sanitaria ni la económica.

En Asia se puede destacar los casos de India, Malasia, Camboya, y en particular la dramática situación de Myanmar, a poco tiempo de cumplirse un año del golpe de Estado que terminó con el incipiente gobierno democrático asumido en 2016.

La coyuntura de Myanmar es trascendente porque realza la importancia y la confusión reinante en la comunidad internacional, no solo entre los Estados nacionales, sino también en las organizaciones internacionales y trasnacionales de derechos humanos sobre cómo tratar diversos aspectos del retroceso democrático global y el concepto de los derechos
humanos en el mundo asiático.

 

 

Nota: El artículo fue publicado originalmente por la Revista Asia / América Latina. La reproducción del mismo se realiza con la debida autorización. Link al artículo original: http://www.asiaamericalatina.org/wp-content/uploads/2021/12/1.-intro_AAL.pdf

Acerca del autor

Es director del Grupo de Estudios de Asia y América Latina (GESAAL) del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Además es doctor en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca (España), investigador del Instituto de Estudios de América y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y profesor en las Universidades de Buenos Aires y del Salvador. Dictó conferencias en Malasia, Tailandia, Vietnam, Holanda, Japón, Suecia, España, Rusia, Uruguay y Argentina. Posee artículos publicados en Alemania, USA, México, Uruguay, Dinamarca, Argentina y España. Es además especialista en Historia política de la segunda mitad del siglo XX (Transiciones, guerra fría) y Política contemporánea de América Latina y Asia.

Politólogo y maestrando en Ciencias Sociales. Docente investigador de la Carrera de Ciencia Política y del Grupo de Estudios sobre Asia y América Latina (GESAAL) y de la Universidad de Buenos Aires. Secretario de redacción de la Revista Asia/AméricaLatina