Malasia: las finanzas islámicas se expanden durante la pandemia

El sector de las finanzas islámicas de expande aún ante la pandemia

Kuala Lumpur, el centro mundial de las finanzas islámicas, registra una continua expansión de este sector inclusive ante los desafíos económicos que representan la pandemia de COVID-19, informa Fitch Ratings en un reporte de 2021.

En Malasia la cuota de financiamiento islámico en el sistema bancario alcanzó el 37% a fines de 2020 y contribuyó con casi todo el crecimiento del sector bancario. Esto se la llevado adelante impulsando la política denominada “Primero Islámico”, que promovió el financiamiento de hogares y de negocios deniminados Halal, o permitidos.

Para 2021 la agencia norteamericana de evaluación crediticio pronostica que el sector bancario islámico se mantendrá estable, en tanto pueda aplicar medidas para amortiguar la absorción de las pérdidas. Por eso, aunque vislumbra un escenario en el que los deterioros crediticios puedan acelerarse, entiende que las provisiones de crédito se mantendrán elevadas, siempre que se utilicen herramientas como moratorias u otros alivios a aquellos prestatarios más vulnerables debido a la pandemia.

Por esto, se espera que en 2021 continúe la penetración de las finanzas islámicas apalancada por la recuperación económica de Malasia -frente a un crecimiento del PIB de 6,7%-, en un entorno regulatorio acorde y ante bancos que continúen promoviendo productos islámicos.

Principios básicos del derecho financiero islámico

El derecho financiero islámico está construido en base a los preceptos de la Sharía, el conocimiento que representa los cánones del derecho islámico. En el caso del derecho financiero, incluye un cuerpo de normas jurídico-privadas, como también de contratación bancaria.

Kuala Lumpur, capital de Malasia y de la financiación islámica
Kuala Lumpur, capital de Malasia.

Dentro de la Sharía, la ley que rige las transacciones comerciales (mu’amalat) tiene grandes diferencias con el sistema comercial convencional, diferencias que se expresan en cinco principios centrales, tres negativos y dos positivos. Los tres principios negativos son la prohibición de “riba” (exceso o incremento), prohibición de “garar y maysir” (incertidumbre y especulación) y prohibición de invertir en determinados productos o actividades “haram”.

Por su parte, los dos principios positivos determinan la obligación de repartir pérdidas y ganancias entre las partes contractuales y la obligación de que todo negocio guarde relación con un activo tangible. Asimismo, todas las formas de interés están estrictamente prohibidas como también el comercio de futuros  y la compra de seguros y derivados.

Por ende, las finanzas islámicas se basan en activos en contraposición a las finanzas convencionales que se fundamentan en la deuda y en el servicio continuo que esta genera para obtener ganancias financieras.

Otros conceptos

Los tipos más comunes de herramientas de la financiación islámica incluyen el Mudaraba o financiamiento fiduciario, que tiene lugar cuando una parte proporciona la inversión y la otro la invierte en una empresa comercial, aportando el trabajo. En este caso, las ganancias se comparten de acuerdo con un índice fijo y el proveedor de capital soporta las pérdidas.

Asimismo, otra forma de colaboración es la de Musharaka, o financiación participante, más parecida a un «Joint Venture», en el que los socios comparten sus ganancias de acuerdo con una proporción predeterminada y las pérdidas se dividen estrictamente de acuerdo con sus contribuciones.

Otro método de financiación común es el Murabaha, que implica un contrato de venta en el que un cliente solicita a la entidad bancaria que adquiera bienes de un determinado proveedor y se los revenda al precio de compra original más los gastos y una ganancia negociada.

Por último, los Sukuk son bonos que no generan intereses, sino que proporcionan a los inversores  la propiedad parcial de un activo hasta el vencimiento de la deuda.