Frigorífico Rioplatense: el camino de la carne argentina hasta China

Frigorífico Rioplatense

De las cabezas de ganado en la región pampeana, la faena y procesamiento en la provincia de Buenos Aires, la exportación vía Océano Atlántico, Frigorífico Rioplatense se ha convertido en uno de los principales proveedores argentinos de carne bovina a China. ¿Cómo es el trayecto de los productos hasta el consumidor asiático?

Sobre Frigorífico Rioplatense

Propiedad de la familia Costantini desde 1974, Frigorífico Rioplatense es una de las compañías más importantes en el procesamiento, producción y exportación de carne vacuna argentina.

Martín Costantini, CEO de la compañía, se refirió a la actualidad corporativa en una entrevista con ReporteAsia: “Estamos presentes en China, que hoy es nuestro principal mercado. También en Europa y Estados Unidos tenemos una presencia importante. Esos son nuestros principales clientes. Después le vendemos a Rusia, Brasil, Centroamérica, y estamos creciendo mucho en el Sudeste Asiático”.

La planta principal se encuentra en la ciudad de Pacheco, provincia de Buenos Aires. Cuenta con más de 6000m2 y distintas áreas que permiten el procesamiento, empacado y despacho de carne porcionada.

Se trata de una de las plantas más actualizadas en términos tecnológicos de Sudamérica  y tiene aprobaciones para exportar a los mercados más exigentes como Estados Unidos, la Unión Europea, China y otros países que han celebrado acuerdos sanitarios con Argentina. Mayormente los clientes de Frigorífico Rioplatense son cadenas mayoristas y minoristas, servicios de catering y productores alimentarios en más de 50 países en todo el mundo.

Trazabilidad, tecnología y recursos humanos

La trazabilidad es un sistema que permite seguir el rastro a un producto, en este caso a los animales desde el campo hasta el frigorífico (Identificación Animal), y luego de los productos y subproductos de la faena hasta el consumidor (etiquetado). 

En los últimos años -y cada vez más-, la trazabilidad se va convirtiendo en exigencia excluyente en el comercio exterior de carnes. Los exportadores deben demostrar fehacientemente que el ganado y las carnes, no sólo están libres de enfermedades, sino también de otras sustancias potencialmente dañinas o “sospechosas”.

Los consumidores en China pueden saber de donde provino el animal, fecha y lugar de faenamiento y datos de exportación. 

Esta información permite la trazabilidad del producto de acuerdo con los siguientes parámetros:

  • Descripción del embarque
  • Clasificación del corte del producto
  • Fecha de faenado, producción y vencimiento
  • Identificación del tipo de animal
  • Ubicación y origen del establecimiento rural de donde provino el animal

Así lo explica Costantini: “Todo lo que está dentro de la planta y fuera de la planta, está sistematizado y es trazable. A partir de que entra una tropa de ganado de un determinado campo, ese dato ingresa a un sistema. En la misma faena ponemos etiquetas en distintas partes de la media res para que después, a medida que se va procesando, cada pedazo de carne tenga su código de barra o su código QR, que identifique de dónde viene ese corte. Todo eso se vuelca en una base de datos en donde, finalmente, se le ofrece esa información al cliente para saber específicamente de qué campo proviene el corte, de qué tipo de animal es, entre otras informaciones”.

Es lo que se denomina en el mercado como “trazabilidad individual”. Cada caja tiene un código con el cuál se puede rastrear hasta el origen todo el proceso de producción, procesamiento y exportación. 

El sistema informático registra en tiempo real y en forma automática el resultado total de la faena realizada en el frigorífico. La información es procesada y puesta a disposición de los productores, consignatarios y usuarios de la faena de forma digital.

La tecnología también se aplica para que los desechos de la producción sean tratados de acuerdo a estándares internacionales. “Construimos una planta de tratamiento primario, que es una planta de origen holandés con tecnología específica, donde se trata todo lo que son los «rojos» y los «blancos», es decir, la sangre y la grasa. A través de un sistema de microburbujas, se separa y se recuperan parte de los sólidos y eso hace que se vuelquen menos sólidos al sistema de tratamiento secundario”, cuenta Costantini.

«Estamos apuntando a tener el frigorífico más moderno en términos de sustentabilidad de la Argentina» Martín Costantini, CEO del Frigorífico Rioplatense

Y sigue: “Por otro lado, con todo lo que es excremento, hicimos un sistema de compostaje, estamos haciendo abono embolsado para venta a viveros. Hemos hecho un biofiltro con la grasería por todo el tema de los olores, hemos insonorizado las salas de máquinas. Es un trabajo permanente de mejora continua. Estamos recanalizando fluidos para intentar que el impacto ambiental sea el mínimo posible”.

Para mantenerse actualizados en cuanto a la infraestructura y estándares de producción, se requiere, además, de un personal de mucha especificidad. Dentro de Frigorífico Rioplatense, la producción y actividades comerciales están coordinadas por un equipo de administración y gestión compuesto por 720 personas capacitadas y de alta especialización.

Calidad y certificaciones

Para el ingreso a China del producto cárnico existe lo que se conoce como el “Apto China”, una certificación que habilita a la exportación que emite el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Más allá de eso, Frigorífico Rioplatense cuenta con un sistema de gestión de calidad.

El Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP) es una de las herramientas fundamentales en las que se apoya el sistema para garantizar la inocuidad de los productos elaborados.

Cumplir con las certificaciones es necesario, pero no define la calidad del producto. “En la base de la hacienda que compramos, ahí es donde nace la calidad para nosotros. Hoy compramos solamente novillos británicos, Angus fundamentalmente, de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, sur de Santa Fe, etcétera. La mejor hacienda que se puede encontrar hoy en Argentina, la tenemos nosotros”, relata Costantini.

Cada corte de carne se distribuye según los diferentes programas de calidad. Ellos responden a una selección por raza, edad, peso, grado de conformación y de terminación, y el sistema de alimentación de los animales. 

Dar visibilidad al proceso de producción de la carne es también dar confianza a los consumidores y demás intervinientes en la cadena global. El comercio internacional alimenticio hoy se trata cada vez más de transparencia, sostenibilidad y cuidado de la calidad y medio ambiente. 

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Colaborador en ReporteAsia